Di la tuya, todos tenemos opiniones

viernes, 23 de septiembre de 2011

La maldad tiene cara

Hay seres que no deberían llamarse humanos, porque desde el momento que nacieron no pertenecían a este género.

Nacieron como todos pero nos cuesta creer que su estructura de ADN es la misma que otros que demostraron el otro extremo humano, Vicente Ferrer, Teresa de Calcuta o Gandhi por citar algunos. Esa maldad como Hitler, la maldad del pederasta de destruir al más inocente de la sociedad, los asesinos que se nutren de la sangre de los de su propia especie, etc. Estos humanos no deberían pasar como tales, cuesta creer que no tuvieran un error genético que los convierta en animales y que sin poder remediarlo nos crea unos sentimientos muy negativos como odio, rencor, desprecio que contaminan cualquier alma.

La realidad de la sociedad no puede taparse por no tener estos sombríos sentimientos y noticias como la ocurrida hace unos días en Alemania que a través de una ONG ficticia, habían montado una red de pederastas, era la tapadera para un negocio de venta de niños huérfanos para ser usados en las redes. Cuando finalizaba el visado de tres meses, se enviaban a su país de origen con daños psíquicos irreparables.

Organizaciones o personas que buscan los niños en situaciones más vulnerables, bien por situaciones de catástrofe como el ocurrido en Haití, o bien, padres que vender a sus hijos en países de extrema pobreza con la creencia de que en Europa vivirán mejor con otras familias.

¿Qué ser que se considere humano puede mirar la cara de un niño, sonreírle, prometerle el cielo y enviarlo directamente al infierno? El mal existe, por eso se puede. Un negocio en las redes y fuera de ellas, que genera muchas ganancias, es una lacra para muchos gobiernos y difícil de erradicar.
No hay palabras para describir estos actos, es lo más despreciable de cualquier sociedad, torturar, robarle el alma a un niño, el ser más inocente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario