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martes, 20 de marzo de 2012

Si te impresionan las mujeres libres, el inseguro eres tú

Hay hombres que se sienten eclipsados por las mujeres como nosotras (en el sentido de que temen que les hagamos sombra). A estas alturas de mi vida, he llegado a relacionarme mayoritariamente con el tipo de hombres a los que no les suelo impresionar ni me tienen precisamente miedo. Yo, a esos hombres a los que no les impresiono, los adoro porque son seguros de sí mismos, inteligentes, fuertes de carácter a la par que sensibles, alfabetos emocionales, comunicativos, ingeniosos, respetuosos, tolerantes, cariñosos, atractivos por fuera por cómo son por dentro, generosos, prácticos, sencillos, directos, honestos, leales y NO MANIPULADORES. Esto último es muy importante para mí como valor en cualquier ser humano.

Un tipo así, coincidiréis conmigo, es difícil que se sienta eclipsado. Te ve de igual a igual y ya está. El hecho de que tú seas segura de ti misma, inteligente, fuerte y toda la retahíla de cualidades no le acobarda ni le hace sentir inferior porque no tiene miedo de que le vayas a quitar su poder, ni a subirte a su chepa y hacer de tu capa un sayo con su vida. Entre otras razones porque no te dejaría hacerlo, él es quien dirige su vida y en todo caso, si quiere, voluntariamente la comparte con alguien que dirija la suya asumiendo sus responsabilidades y metiéndose en sus asuntos.


Inseguros no, gracias, hay que dejarlos crecer.

A los que acojonamos las mujeres libres de alma, mente y cuerpo, es a los inseguros, a los que se quedaron anclados en una época en la que la mujer dependía de ellos para sobrevivir y preferirían que hoy en día siguiera siendo así para no correr el riesgo de que se les escape no ya por irse con otro, sino para estar sola. Qué osadía.

Los inseguros son esos que se están todo el rato comparando contigo como en una especie de competición a ver quién es más listo, en una verborrea imparable por demostrar sus conocimientos; a ver quién es más macho, haciéndote todas las posturitas del kamasutra en la cama en una sola noche; a ver quién tiene más dinero, ostentando reloj, coche, etc. aunque luego te invite a su casa y tengas que llevar tú el vino y no te saque ni unas tristes aceitunas. A ver quién detenta más poder, tratando mal hasta a los camareros para demostrar el genio que tiene con los 'subordinados' esos. Los inseguros tienden a despreciar a otros hombres para hacerse los superiores, porque saben que por sus propios hechos, no sobresaldrían jamás. Los inseguros son incapaces de reconocer sus miedos y explicártelos para que puedas comprenderlos y relajarlos, así que van con subrepciones para que no te des cuenta de sus debilidades (como tú si fueras idiota).

Uno de sus trucos es cuestionarte a ti continuamente, para minar tu seguridad, para hacerte sentir inferior, como él, para sentirse más fuerte que tú, aún sabiendo que te hace daño.


Demasiada personalidad para tan poco ego

Ahí es donde a esos machitos inseguros les acongojamos las mujeres como yo y como muchas otras, cada vez más. Cuando ven que NO te van a poder, que tu autoestima, tu dignidad y tu seguridad en ti misma están a prueba de sus ataques porque les ves el plumero y sabes cuáles son sus puntos vulnerables, huyen, no lo soportan, es demasiado para su escuálido ego… Y prefieren buscarse a otra que no le haga sombra y abandoné hasta su carrera por él, de las de la antigua escuela, modosita, sumisita, obediente, conformista, insegura también y… seguramente, MANIPULADORA.

¿Por qué? Pues porque en el fondo todo el mundo sabe lo que quiere, y o bien lo pide directamente o se lo busca por sí mismo, como hacemos los hombres y las mujeres seguros y con autoestima; o bien lo buscará sibilina y subrepticiamente. Hasta que consiga que el otro se lo dé. El amplio espectro de manipulaciones puede ir desde dejar de tomarse la píldora sin avisar al hombre para quedarse embarazada y cazarlo, hasta del típico ‘Cariño, hay que bajar la basura’ (o sea, ‘baja a tirar la puta basura YA’).

Y aquí el mundo vuelve a ser bello porque al final, sus padres los crían y ellos se juntan. Inseguros y manipuladores por un lado; seguros e independientes por el otro. Las causas de que los inseguros por lo general están emparejados y los seguros no, si eso, ya lo analizamos otro día. Porque de la seguridad muchas veces se deriva la autosuficiencia y el más vale solo que mal acompañado…

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